Vengo de una familia de artistas y de una infancia sin red. Vendí bocadillos en conciertos antes de acabar el bachillerato. A los diecinueve estudié teatro en París y produje espectáculos multimedia con compañía propia.
En 1998, con veintiséis años, monté una de las primeras redes sociales del mundo, cinco años antes de Facebook. Funcionaba bien y estuvo a punto de cerrar una segunda ronda millonaria. Cayó el 11 de septiembre, cayó la burbuja .com y no fue.
Con treinta años decidí parar. Cuatro años de retiro: meditación en Francia, submarinismo en el mar Rojo y Tailandia, silencio. Salí transformado por dentro y devastado por fuera. Volví en 2008 sin dinero, sin negocio, sin presencia online, en plena crisis financiera. Reconstruí todo desde cero. Esa reconstrucción, hecha desde el silencio y no desde la urgencia, es lo que define hoy mi forma de hacer negocios.