Sería bueno que escucharas qué opina tu mente. Que la miraras como si fueras un científico en un laboratorio. Que pusieras tus pensamientos en tubos de probeta y te hicieras la siguiente pregunta:

¿Percibo los cambios actuales como un peligro o como una oportunidad? Sea cual sea tu percepción, la respuesta a esa pregunta puede convertirse en tu impulsor hacia el cambio. Cambiamos ante el peligro y ante la oportunidad. Sería bueno que vieras las dos caras de la moneda.

Que entendieras que si no cambias estás en peligro, y a la vez que el cambio supone una oportunidad. El problema de no ver esto claramente es que nos podemos estancar. Veamos por ejemplo qué ocurre cuando hay una crisis económica.

El peligro de la situación está claro pero aunque parezca extraño, toda crisis tiene efectos beneficiosos sobre las personas.  La crisis aumenta nuestra capacidad de tolerancia. En realidad potenciamos así las capacidades de confianza y paciencia.

Antonio Valls apunta en su libro “Cómo afrontar tiempos difíciles: Y salir reforzado con sus oportunidades” que: “Una sociedad en crisis marca cuatro incrementos determinados: habrá más austeridad, más control de la compra compulsiva, prudencia y una distinta percepción“. Y aunque esto nos suene muy real, no es necesario referirse al S.XIX para saber que es genuinamente cierto.

Como dice un milenario proverbio chino: “Todas las crisis tienen dos elementos: peligro y oportunidad”. Con independencia de la situación, en el corazón de cada crisis se esconde una gran oportunidad.

Abundantes beneficios esperan a quienes descubren el secreto de encontrar la oportunidad en la crisis. Sin duda, están habiendo cambios. Hay crisis y revoluciones. Cambios en las tecnologías que usamos para despertar. Cambios en la forma en que muchos conocen a sus parejas. Cambios en la forma en que hablas con tu equipo cuando viajas. Cambios en la forma de entregar un dossier. Cambios en la forma de encontrar un lampista, de comprar un billete de avión, de saber qué opina la gente de una película, de localizar a un amigo de la infancia, de tomar notas en una reunión, de seducir a un cliente, de protestar, aportar, compartir, debatir, buscar, denunciar, disfrutar, aprender, escribir.

La historia cambia y los verbos toman nuevos significados. En la actualidad twiteamos, googleamos, linkamos y algunos, inconscientemente, pulsamos Control+C cuando algo no nos gusta. ¿Puedes frenar estos cambio que ocurre a tu alrededor? ¿Puedes evitarlos? ¿Sortearlo? ¿Hay alguna forma en la que tú y tu empresa podáis no cambiar mientras todo cambia?

A veces, intentamos buscar soluciones estúpidas ante cosas inevitables. Realmente el cambio se produce, el río fluye y tú debes cambiar. Puedes percibir el peligro, está bien ser consciente de lo que caduca, pero…¡encuentra la oportunidad!. En la oportunidad es donde está la solución.

¿Qué oportunidad esconde para TI este cambio? Responder a esta pregunta te abre puertas, te pone en primera línea, te permite estar al frente de la ola; tomarla; ser capaz. Al resolverla tendrás tu motivación en el cambio, sabrás adaptarte al momento actual, estarás preparado para el futuro. Si la respuesta es clara vas a impulsar de forma positiva tu movimiento, tu empresa.