FOCO: MÓDULO PREPARATORIO 2/3

DESTINO

Si queremos descubrir el camino al éxito auténtico, la primera pregunta que debemos hacernos es:

¿Qué es el éxito para mí?

Esta pregunta es fundamental y la vas a poder responder hoy mismo. Pero antes quiero que hagamos un análisis muy general. Es fundamental que sentemos las bases para poder después definir el destino al que queremos llegar.

En este análisis quiero que vayas profundo. Que salgas de las imágenes que nos han creado de la felicidad y que descubras qué es para ti lo verdaderamente importante.

Nuestra sociedad nos intenta seducir con imágenes de la felicidad muy marcadas por el consumismo. Tener un coche, una casa, un viaje fantástico son cosas que nos venden. Pero también hay cosas menos materiales como la familia, el reconocimiento, la reputación que vienen en el paquete diseñado de felicidad.

Este es el éxito externo, pero podemos profundizar.

Para investigar y profundizar, debemos hacernos la pregunta clave:

“¿Para qué quiero esto?”

Y aquí no terminamos, con la respuesta que nos damos, volvemos a repetir “¿Para qué quiero esto?”.

Si nos hacemos repetidamente esta pregunta, llegaremos a una conclusión muy simple:

Quiero ser feliz.

Veamos un ejemplo:

Pregunta: ¿Qué quieres?

Respuesta: Quiero una casa con piscina

P: ¿Para qué la quieres?

R: Para poder vivir tranquilo

P: ¿Por qué quieres vivir tranquilo?

R: Para sentirme bien

P: ¿Por qué quieres sentirte bien?

R: Para ser feliz

Al final todos buscamos la felicidad, sea por el camino que sea.

Lo curioso es que, si luego hacemos el camino inverso y nos preguntamos:

¿Qué me hace sentir feliz en el día a día?

Muchas veces llegamos a otro lugar. A menudo, la felicidad viene de cosas pequeñas como:

  • Tener tiempo para descansar
  • Estar con las personas que quiero
  • Tener tiempo para leer
  • Hacer lo que me gusta

Al final es el día a día, el momento presente el que da la felicidad.

Y aquí es donde el consumismo falla.

Tener no es la fuente de la felicidad; si tener te esclaviza, serás infeliz en tu día a día

Esta es la razón por la que debemos ir al origen, para no engañarnos.

Además, es bueno saber que la felicidad ya ha sido estudiada. De hecho, hay filosofías milenarias como el Budismo que la han investigado con inmensa profundidad.

Tipos de felicidad

Tony Hsieh, fundador de Zappos, distingue tres tipos de felicidad:

La Emoción Intensa

Hay una felicidad que proviene de una emoción fuerte. Al conseguir algo, sentimos esta felicidad. Es la emoción intensa del logro.

El problema de esta felicidad es que está centrada en algo puntual y rápidamente se escapa de nuestro momento presente.

Hay quien dice que hay dos momentos buenos cuando uno se compra un yate: al comprarlo y al venderlo.

Es este tipo de emoción basada en el conseguir.

La realidad de tener un yate es diferente al momento de conseguirlo. Cuando esta emoción se ha ido, tenemos una cosa muy grande aparcada en un puerto que genera cantidad de gastos. Sentimos la frustración de poder ir menos de lo que desearíamos, ya que esos gastos nos atan al trabajo.

Eso nos acerca cada día más al deseo de venderlo, la siguiente emoción fuerte.

Esa emoción es muy frágil. En realidad es una trampa, la trampa que usa el consumismo para atraparnos en un día a día esclavizado.

La emoción de fluir

El siguiente nivel de emoción viene del fluir en el momento.

Fluir es un estado. En la absorción absoluta en el presente, el tiempo fluye.

Es un estado altamente eficaz. Las cualidades de concentración y percepción aumentan. Se conecta con una sabiduría profunda que viene de estar presente.

Es un estado conocido por deportistas y meditadores y que se está cultivando cada vez con más consciencia en otras áreas de la vida, como en el mundo profesional.

Sentir la felicidad producida por la emoción del fluir es más estable que la emoción intensa producida por obtener algo.

Pero esta emoción es perecedera.

Para la mayoría de personas, el estado de fluir es parte de un ciclo. Quizás los maestros realizados de meditación son los únicos que logran estar en este estado de forma permanente día y noche. Pero para la mayoría, es un estado no permanente.

La emoción del propósito

La felicidad más estable es la de ser parte de algo más grande que uno mismo. Tener un propósito más elevado, un objetivo que tenga significado.

Esta felicidad es estable mientras permanezca el propósito. Estemos altos o bajos, si mantenemos el propósito tenemos una guía, un camino. Lo que hacemos tiene sentido.

Y cuanto más grande sea el propósito, más felicidad nos aportará y más fuerza tendremos en nuestro día a día.

Si tu porqué es solucionar un problema en tu vida, tendrás la fuerza que te dé esa necesidad.

Si tu porqué es transformar tu vida, sentirás la fuerza de tu vitalidad.

Si tu porqué es cambiar el mundo teniendo en cuenta a todos los seres, sentirás la fuerza brutal y inmensa de este gran propósito.

Y esto puede parecer grande, pero puedes hacer actos pequeños con este gran porqué y notarás la felicidad de ese gran propósito.

Unión de felicidades

En mi experiencia, las tres experiencias son combinables. No se trata de escoger uno u otro camino, sino de combinar un gran propósito con el estado de flujo y la consecución de logros.

Al combinar estas tres experiencias, se unen y se alimentan unas a otras.

Fíjate que, al investigar la felicidad con más profundidad, llegamos a un lugar totalmente diferente.

Salimos del tener, del estatus, de la propiedad, de lo externo, y llegamos a la experiencia, a la libertad, a lo que vivimos en el día a día.

El momento presente, al final, es el que genera felicidad.

Cómo es nuestro día a día, marcará nuestra experiencia.

La intención con la que hacemos las pequeñas cosas, marcará nuestra felicidad.

Vamos ahora a poner en práctica todas estas teorías y a diseñar una nueva experiencia para nuestra vida.

El porqué

Primero te propongo un ejercicio muy, muy simple. Lo único que necesitas es papel y bolígrafo. Y sí, te propongo que lo hagas en papel y no en el ordenador.

El primer ejercicio consiste en hacer una lista de lo que te mueve, de tus porqués. Puedes apuntar cosas pequeñas, como tener orden en tu habitación, o grandes cosas, como eliminar el hambre y la pobreza del mundo.

No juzgues, simplemente lo apuntas todo sin orden ni valoración. Todo lo que te mueve, todo lo que te gustaría cambiar en tu mundo y en el mundo en general.

Cuando hayas hecho esto, pasamos al siguiente ejercicio.

Tu día ideal

El siguiente ejercicio que te propongo es también simple.

Describe un día ideal en tu vida. No un día de emociones fuertes con cosas excepcionales, sino un día “normal”.

Y explica:

  • ¿A qué hora te levantas?
  • ¿Qué sientes al levantarte?
  • ¿Qué sensación tienes al desayunar?
  • ¿Cuántas horas trabajas y qué sientes al trabajar?
  • ¿Qué haces exactamente en el tiempo de trabajo?
  • ¿Qué pausas haces y cómo las disfrutas?
  • ¿Qué haces para disfrutar y relajarte?
  • ¿Cómo termina tu día?
  • ¿Qué sensaciones tienes?

Debes diseñar el día perfecto para ti, pero un día cotidiano en el que haces las cosas más simples y rutinarias.

Tómate el tiempo y disfruta de diseñar tu experiencia de vida.

Queda aún un contenido preparatorio y empezamos ya con la parte central del curso.

Recuerda que si aún no te has registrado, lo puedes hacer aquí:

-> Registro al curso FOCO PRODUCTIVO

En el próximo contenido, te presentaré los SISTEMAS que harán posible que tu día a día sea como lo has diseñado.

Recuerda, te hablé de la ISLA DEL ÉXITO y te avisé que:

“Hay más abundancia de la que sus habitantes pensaban merecer”

Puede que tú pienses que no mereces vivir cada día tu día ideal. Puede que pienses que no sabrás llegar a la ISLA DEL ÉXITO. Pero en la próxima entrega, verás los sistemas que hacen esto posible (también para ti).

Verás los elementos que transformarán tu trabajo y tu productividad para ir rápidamente al destino que te has marcado.

(Continuará)