El rey va desnudo.

Es verdad que vivimos tiempos confusos, pero ahora todos sabemos que lo corrupto en mil formatos intenta gobernar nuestras vidas.

Pero… ¿Dejarás que esta mafia decida sobre tu vida?

que es difícil escapar de sus hilos, pero algo tienes que hacer para salir de esta trampa.

El ser humano ha hecho muchas revoluciones, pero seguimos gobernados por la fuerza oculta del egoísmo extremo. Un egoísmo vampiro que sin compasión quiere exprimir la sociedad y hacerte trabajar para su beneficio.

Los pilares de control de este sistema son múltiples. Una alimentación desnaturalizada, medios de comunicación que crean confusión, el intercambio entre humanos convertido en dinero corrupto y deuda….

Ya sabes que podríamos seguir, seguir y seguir.

Lo que está claro es que este sistema y los corruptos que desde la oscuridad mueven sus hilos no buscan ni tu felicidad, ni tu realización como persona.

El sistema está diseñado para que trabajes de forma sumisa y que seas simplemente una pieza en el engranaje.

Ellos quieren que trabajes para ellos

Acéptalo, es la realidad, quieren robar tu dinero y aún peor…. quieren usar tu tiempo.

Cuando eres un trabajador sumiso del sistema o un autónomo empobrecido por la crisis, estás ayudando a la mafia, eres parte de la película.

Al final, quieras o no, con tu tiempo cultivas tu propia esclavitud alimentando un trabajo que te esclaviza.

no tienes la culpa

No te sientas culpable de esta situación.

¿Te ha enseñado alguien a hacer algo diferente?

¿Te han formado para vivir tu trabajo en libertad?

Ya sabes que nadie te ha ayudado. La educación ha castrado nuestra creatividad, hemos sido programados para una era industrial, para ser parte de un sistema y obedecer ordenes. Si cometes un error, el sistema te penaliza, si no sigues la disciplina, eres expulsado. Hemos sido víctimas de un sistema de domesticación.

De verdad, déjame repetirte que… TÚ NO ERES EL CULPABLE

No has sido tú quien ha diseñado este sistema. Simplemente, cuando naciste te programaron para seguirlo.

Roban tu energía vital a través de tu trabajo

Déjame enfocarlo en un tema concreto: tu trabajo, tu profesión, tu tiempo, tu energía vital.

El trabajo quieras o no nutre tu vida y a él le dedicas quizás demasiadas horas.

¿Has pensado por qué sigues trabajando tantas horas si hemos robotizado la industria, maximizado la agricultura y convertido en proceso automático la mayoría de producción en este planeta?

Deberías trabajar menos

Lo lógico sería que trabajaras muy poco. Hay quien dice que se pueden trabajar 4 horas a la semana, pero vamos a dejarlo en 4 horas al día. El resto de tiempo lo estás regalando a los corruptos.

Hoy entregas a un sistema corrupto más de la mitad de los frutos de tu trabajo.

¡Deja de apoyarlos!

¡Deja de trabajar para la mafia!

Conocer esta situación debería cambiar tu forma de actuar

Yo te pregunto… Si sabes esto ¿qué es lo que haces diferente?

El trabajo debería ser una expresión y la realización del sentido profundo que tiene tu vida.

Pero déjame intuir cuál es el verdadero problema.

El verdadero problema es que piensas que no hay alternativa. Que esto es “lo que hay”. Que es una trampa de la que no puedes salir.

Pero reconócelo… si miras en tu interior, sabes que esto no es verdad. Hay alternativa pero te falta la fuerza y confianza para luchar por ella.

¿Qué escoges: libertad o esclavitud?

Ahora, cuando el rey va desnudo, tienes elección, de hecho tienes que elegir porque no elegir ya es una elección.

O sigues trabajando en esclavitud o empiezas tu camino hacia la libertad profesional.

OPCIÓN A: Si tu trabajo tiene como sólo objetivo “trabajar para sobrevivir”, has elegido esclavitud. Estás dejando de ser tú y te pierdes la gran oportunidad que se abre en estos tiempos revueltos.

OPCIÓN B: Si eliges desarrollar todo tu potencial viajando hacia la libertad profesional, si eliges convertir tu pasión en profesión, si tu opción es recuperar el control de tu tiempo, eliges libertad.

Dirás… “Sí Miquel, esto es muy bonito pero… ¿qué tengo que hacer para cambiar?”

Entiendo que tengas tus preocupaciones y dudas frente a esta situación y que te sientas estancado y sin saber qué hacer para transformar tu profesión.

Entiendo que te sientas solo ante esta montaña pero… no lo estás.

Ya te dije que no eres tú el culpable, son ellos los que te han intentado domesticar. Pero ahora eres tú quien puedes escoger tu camino y decidir con quién lo quieres andar.