Hay momentos de la historia en los que las cosas cambian… ¡INCORRECTO! En todo momento la historia cambia, y ahora más que nunca.

No son sólo los cambios tecnológicos, es el cambio de visión que hacemos las personas. La conciencia está cambiando. Cada vez disponemos de un mayor grado de participación, quizás no en la democracia oficial, pero sí en la democracia real: la red.

El status quo sigue con su paranoico intento de control creando leyes que limitan el compartir. Leyes contra corriente que intentan controlar la red mientras ésta se escapa entre los dedos del poder. Hay dictaduras que caen, y la más importante de ellas, la dictadura de la autocensura.

Cada vez es más común que personas y empresas puedan competir en los mismos canales. Los canales de comunicación, que hasta el momento estaban reservados a las grandes empresas, son compartidos hoy por pequeñas empresas y profesionales independientes. En definitiva, por personas.

Las minorías tienen voz. Las ideas se unen en red y las estrellas surgen espontáneamente fuera del control feudal de los medios oficiales. Deja que te ponga dos ejemplos sobre esta realidad.

Poco tiempo antes de la aprobación de una ley en Argentina (Ley de matrimonio igualitario), se creó un grupo en Facebook llamado “Yo estoy a favor del matrimonio gay”. Lo que ocurrió es un buen ejemplo de cómo una red social puede recoger la opinión de una minoría.

Claramente, este grupo de personas tuvo un gran peso en la aprobación de esa ley en el país. Tanto fue así que, poco después, países como Uruguay o Chile, crearon sus propios grupos en Facebook persiguiendo el mismo objetivo que sus vecinos.

A través de un pequeño ejemplo entre miles, nos damos cuenta de cómo Internet y, en este caso, las Redes Sociales, suponen una vía efectiva para conseguir el éxito de algunas minorías sociales. ¿Imaginas algo similar pero 30 años atrás?  Evidentemente, en aquellos tiempos existían otras formas de hacerse escuchar pero, desde luego, no tenían ni de lejos la efectividad de la actual red.

Otro ejemplo: Justin Bieber. ¿Quién no conoce a Justin Bieber? Aunque poca gente lo sabe, este joven saltó a la fama con tan sólo 17 años gracias a una serie de vídeos que él mismo gravaba y subía a YouTube. En la actualidad, sus fans se cuentan por millones en los 5 continentes, realidad que se refleja a través de su cuenta en Twitter, donde tiene más de 7 millones de seguidores.

Y he aquí un dato muy revelador; según un reciente análisis de Klout.com, Justin Bieber tiene más poder en la red que el mismísimo Barack Obama, presidente de los EEUU. Hoy tú eres competitivo, tienes poder, puedes hacer llegar tu voz. Sólo debes derrotar a la autocensura, superar las limitaciones de tu mente y ponerte en acción.

Si integras esta idea estás dando un paso y te preparas para aportar valor, tu valor personal en el camino hacia la excelencia. El reto es simple, se trata de compartir con valentía y de dialogar en la plaza de los Medios Sociales. Y, por supuesto, aceptar el ser uno mismo en el espacio público de la red.

Hemos estado acostumbrados a una comunicación unidireccional donde la televisión y los grandes medios de comunicación eran un coto privado, controlado, maquillado, manipulado y al servicio del poder. Pero ahora tenemos la oportunidad de ser nosotros los que esparcimos el mensaje. Todo está preparado. ¿Aceptas este reto?